Cuando pensamos en brujería, hechizos, maleficios o “saladuras”, nuestra mente suele asociarlos de inmediato con rituales o elementos que, aunque populares, pertenecen más al mundo de los mitos y las supersticiones que al de las verdades comprobables.
La imagen de la gallina muerta, los peces sin cabeza, los sapos enterrados, los clavos en forma de cruz, las prendas íntimas con costuras ocultas, el nombre de una persona congelado, las ropas atadas con siete nudos, flores colocadas misteriosamente en la puerta de una casa, muñecos confeccionados con ropa usada o mechones de cabello guardados en pequeñas bolsas de tela... Todo esto, junto a muchas otras prácticas similares, son símbolos que circulan dentro del folclore popular y de creencias arraigadas, pero que no tienen un poder real por sí mismos.
La verdad
La realidad es mucho más compleja de lo que parece. Activar o canalizar el poder de ciertos elementos requiere tiempo, conocimiento y un trabajo específico. No basta con escribir el nombre de alguien y meterlo en el congelador para que eso se convierta en un acto mágico o en un hechizo efectivo. En realidad, lo único que se está haciendo es caer en la trampa de la ignorancia y la superstición.
De la misma manera, hacer siete nudos en la ropa interior de tu pareja no hará que abandone a su amante. Los lazos emocionales y los vínculos afectivos no se rompen con simples rituales de este tipo. Pensar que alguien dejará sus deseos, sus decisiones o sus relaciones porque otro colocó un mechón de su cabello dentro de un pedazo de tela roja no tiene fundamento lógico ni real.
La verdad es que las personas siguen teniendo amantes, las relaciones siguen enfrentando problemas, y quienes creen en estos métodos continúan haciendo nudos, congelando papeles o realizando todo tipo de actos sin que nada cambie realmente.
La magia no es una receta rápida ni una fórmula para controlar la voluntad de otros. Lo que muchas veces sucede es que la gente, en su desesperación, busca soluciones fáciles para problemas profundos que requieren reflexión, comunicación y madurez.
La Realidad
La verdad es que tienes que tener un pacto para canalizar las energías que activaran los elementos, y estos elemento cargados de energías harán transformar a las otras energías. Pero un pacto no es algo que se pueda hacer de manera imprudente.
Los pactos, están regidos por condiciones estrictas.
a) Debes estar dispuesto a sacrificar lo que sea necesario. Las ofrendas no son opcionales; si decides pactar, no podrás negarte a cumplir ninguna de las exigencias que este requiera, por absurdas o extremas que parezcan.
b) Es imprescindible tener absoluta claridad mental y convicción sobre lo que vas a hacer y lo que deseas obtener. La más mínima duda puede conducirte al error, y un error en este terreno puede significar no solo perder el control de la situación, sino también poner en riesgo tu propia vida.
c) Bajo ninguna circunstancia debes dudar de Dios, el Padre Todopoderoso. Dudar de Dios implica dos consecuencias graves:
1. Si dudas de Dios, estás dudando de todo lo que te rodea, y esa falta de fe podría hacer que el pacto jamás surta efecto.
2. Y lo más peligroso: si algo sale mal —si cometes un error y enfrentas presencias o situaciones que no esperabas—, la duda te dejará sin amparo. Sin la fe firme en Dios, no tendrás protección ni escapatoria ante lo que hayas invocado.
d) No te acerques a un pacto siendo un ignorante. Ni los demonios ni los ángeles toleran la arrogancia de quienes se creen sabios sin serlo. En este ámbito, la prepotencia es castigada con dureza.
Si comprendes estas advertencias, entonces es momento de tomar la magia con la seriedad que merece y comenzar a estudiar de verdad las ciencias ocultas. Porque las ciencias ocultas no son un juego. No te ofrecerán respeto ni protección si tú no respetas lo desconocido.
Un acto mágico mal ejecutado puede abrir puertas que jamás podrás cerrar. Y cualquier acción deliberada, si es imprudente, puede atraer entidades que actuarán en tu contra sin descanso, sin remordimiento y sin que encuentres forma fácil de liberarte.
